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Wednesday, June 21, 2006

Tres razones por las que el Tutubo es obra del Maligno (y 3)

Si esto no le convence, Tones, nada lo hará.

Tres razones por las que el Tutubo es obra del Maligno (2)

Lo siento. De verdad que lo siento.

Tres razones por las que el Tutubo es obra del Maligno (1)

Siento quitarle la razón a Tones, pero admitamos de una vez que, por mucho que el invento sea el mejor amigo de bloggers perezosos, por cada vídeo bueno hay cinco salidos directamente del averno.

Y para muestra, una pieza grabada en algún punto de nuestra geografía -no, no es Innsmouth, malpensados- que yo me aventuraría a calificar como fundadora del snuff psicológico.



Recuerden, si son ustedes gorditos y con gafas no se hagan amigos de tipos que suelen ir por ahí en chandal y sin camiseta. No suele funcionar.

Wednesday, June 14, 2006

Amo a una emo

¿Se acuerdan ustedes del grunge?

¿Se acuerdan entonces de cuando a todos nos dio por llevar camisas de franela a cuadros? ¿Y de cuando la vida dejó de tener sentido en el mismo instante en que un tipo que hizo dos discos y medio buenos le dio por volarse la tapa de los sesos con una escopeta? ¿Cuando les dicen “Generación X” no piensan inmediatamente en Scott Lobdell y Chris Bachalo?

¿Se acuerdan de cuando, de repente, todos aprendimos a pronunciar correctamente la palabra "Seattle"?

Porque en ese caso, moralmente, no tienen ningún derecho a criticar a los jóvenes emos.

Y mucho menos a la que espero algún día se convierta en la señora de Cannell, la a-do-ra-ble Hope, la más reciente estupidez concebida por los cromagnones de http://www.askaninja.com/. Hope Is Emo va a ser una serie de episodios protagonizados por una adolescente que, en este primer capítulo, no sólo se preocupa por la solitaria muerte de las palabras que son borradas en las pizarras de su instituto, sino que además es capaz de ir aula por aula recogiendo sus restos y depositándolos en una urna mientras se pregunta consternada “¿Cuántas veces han borrado la palabra Amor?”.



Pero no se me pongan celosos porque yo ya me la haya pedido, que al fin y al cabo Hope es de mentirijillas, pero en la sección de amigos de su myspace encontrarán docenas de jovenzuelas emos que incluso la aventajan en intensidad, dramatismo y frases memorables, como esta de "Antes que cambiarme a mí misma, prefiero morir".

Hala, al amor.

Tuesday, June 13, 2006

Puños letales de Kung Fu

No sé si lo sabían, pero soy uno de esos tipos que llega tarde a todos los hypes.

En serio, no falla. Nunca me entero hasta que hasta el más tonto se ha comprado ya una camiseta de lo que sea que se haya puesto de moda.

Por eso supongo que no puedo evitar sentirme irresistiblemente atraido por los antihypes, como estos tipos de aquí abajo, los Deadly Fists of Kung Fu.

Y es que, para empezar, ¿se les ocurre un nombre mejor para un grupo? ¿Sí? ¿Seguro? Pues olvidenlo, seguramente están equivocados.

En lo que tal vez no anden muy desencaminados los que decidan darse una vuelta por su myspace es en que bueno, vale, son otro grupo de powerpop con alguna que otra melodía pegadiza y poco más. Pero claro, eso es lo que pensarán hasta el preciso instante en el que vean su primer videoclip... Después, les hablarán de ellos a todos sus amigos.



No olviden decirles que, por una vez, Stevie les envía.

Friday, June 09, 2006

Los nerds también lo consiguen (II)


La inconstancia también tiene su premio, amigos.

Su amistoso vecino Stephen J. Cannell Jr muestra su feo careto hoy en el Metrópoli de El Mundo, para que luego digan que por aquí no se habla de cosas interesantes.

Y este fin de semana, más.

Pero que mucho más.

Friday, June 02, 2006

Vuelve El Hombre

Yo quiero una jubilación como la de Stan Lee. En serio.

Y me da igual que las nuevas generaciones me tomen por el pito del sereno, que las no tan nuevas piensen que doy un poco de penita y que mis contemporáneos, que ya se habrán retirado hace mucho, me miren como un niño grande que se resiste a callar la boca y a mirar los toros desde la barrera. Incluso sería capaz de soportar que todo lo que produzca en mis últimos años sea más bien malo.

Porque el resto del “plan de jubilación Stan Lee” merece la pena. Vayan tomando nota.

Hacer cameos en películas de superhéroes, ostentar cargos honoríficos en empresas que ya no quieren saber nada de mí, que la gente les conozca todavía por un apodo molón que ustedes mismos se pusieron hace mucho tiempo, ser adulado por fans en convenciones en lugar de viajar a Benidorm en autobús con otros treinta ancianos y, sobre todo, que cualquier proyecto en el que se vean involucrado obtenga una enorme publicidad a pesar de que los inmediatamente anteriores resultaran enormes fracasos.

Y encima, con un poco de suerte, Kevin Smith les pedirá que aparezcan en una de sus pelis.

Sí, parece que ser una de las figuras menos respetadas del mundo del comic también tiene sus ventajas.

Todo esto viene a cuento de que, para celebrar su sesenta y cinco aniversario en la empresa, Marvel Comics ha decidido homenajear al abuelete dejándole escribir cinco historias en las que se cruzará con algunos de sus personajes –Spiderman, el Doctor Extraño, Silver Surfer, La Cosa y El Doctor Muerte, concretamente- y que serán publicadas en sendos especiales con artistas de lo más hot a los lápices.

Que sí, que lo mismo esto acaba siendo otra patata como aquel Just Imagine que hizo para DC, pero seamos sinceros, con lo bien que se lo tiene que estar pasando... ¿ustedes creen que a él le importa?

Thursday, June 01, 2006

Pecadillos

Estar una semana sin conexión da para mucho.

Para eliminar un buen montón de pelis del montón de las que tengo pendientes, para empezar de una vez a leer el Cuarto Mundo de Jack Kirby o incluso trabajar sin la constante distracción de Ebay.

Bueno, pues voy yo y me engancho a un culebrón.

Pero qué culebrón, amigos. Y miren que ya lo ponen hasta en Canal Sur, vamos, que no es una de esas series que tanto nos gustan porque sólo las conocemos tres. Que sí, que está muy bien escrita, los personajes molan y los efectos de maquillaje son asombrosos... pero Nip/Tuck no deja de ser un culebrón de los de "le hará reir, le hará llorar...". Con dos ahí.

Afortunadamente, el instalador llegó ayer a casa y ya tengo línea y modem calentitos, así que este fin de semana volverán a tener noticias mías.

Y ya, ya me pongo con la segunda temporada de Lost.

Pesados...

Wednesday, May 24, 2006

Los 100 mejores stand ups de Comedy Central (100, Leo Gallagher)

Seguir tomándose en serio a uno mismo cuando has pasado los últimos 30 años reventando sandías en público con un mazo tiene su mérito.

De hecho, a veces dudo si este no será el mayor talento de Leo Gallagher, el cómico que ocupa el último lugar de la lista de los 100 mejores cómicos de stand up de Comedy Central.

Y cuando digo tomarse en serio, lo que quiero decir es tomarse en serio. Muy en serio. Porque Gallagher, llegó a expresar públicamente lo ofendido que estaba por haber quedado en último lugar y hasta publicó su propia lista con los mejores cómicos de la Historia en la que, si es que no lo habían visto venir, él ocupaba el primer puesto.

El show de Gallagher, por si se estaban preguntando a qué tanta prepotencia, es bien sencillo. Si el efecto de lo cómico -es decir, la risa- se dispara con la punchline, la última línea de un chiste, la que supuestamente debería tener gracia, ya saben, y nos permite liberar toda la tensión que habíamos acumulado durante el desarrollo previo, a Gallagher hay que reconocerle el mérito de haber sabido transformar las palabras en acción pura y dura.

Sí, también es verdad que, a diferencia de otros cómicos de objetos que suelen basar todo su espectáculo en el arsenal de cosas con las que suben al escenario, Gallagher adereza sus espectáculos con textos de corte más clásico, aunque está claro que su público no va a verle por eso.



Ataviados con toda clase de impermeables, paraguas y plásticos para protegerse de las salpicaduras, lo que los fieles de Gallagher esperan ver es la parte en la que destroza cosas. Desde inofensivos tubos de pasta de dientes hasta cartones de leche, pasando por ordenadores y, como gran final, el número del mazo –el mítico sledge-o-matic- y la sandía.

Supongo que el secreto de su éxito es esa fascinación que, de pequeños, nos producía el hecho de golpear, aplastar o tirar al suelo cosas sólo por el placer de ver como se rompían y de la que, al menos a la mayoría de nosotros, nuestros padres nunca nos permitieron cansarnos.


O eso, o su público es directamente tonto.

En cualquier caso, y a pesar de las duras críticas que recibe incluso por parte de algunos de sus compañeros de profesión, hay algo que lo distingue: se trata del único cómico de la Historia que ha tenido el éxito y la cada dura suficientes como para franquiciarse a sí mismo.

Les cuento.

Durante varios años, Leo Gallagher permitió a su hermano menor Ron que aprovechara su parecido familiar (apreciable en la foto de abajo) para girar por todo el pais haciendo el mismo espectáculo que le había llevado a él a la fama –mazo y sandía incluidos-, sólo que en salas y festivales de comedia más modestos y que no se podían permitir pagar el caché del verdadero Señor del Mazo.

Más tarde, y al comprobar que Ron había infringido el pacto que hicieran en su momento anunciándose no como Ron Gallagher, el hermano, sino con el ambiguo “Gallagher Too”, el Gallagher original acudió a los tribunales, que finalmente le dieron la razón, le permitieron recuperar el monopolio de su espectáculo y de paso le pusieron en contra de toda su familia, que se había puesto de parte de su hermano menor.

Vamos, que no sé a que están esperando para hacerle un biopic a este tipo.

Por mucho que he buscado en el tubo no he dado con ninguna actuación “clásica” de Leo Gallagher, así que hoy les voy a dejar con una parodia, que ya saben que a veces son hasta más efectivas cuando se trata de describir a alguien. En ella, Dave Chapelle crea, dentro de su show, al Gallagher negro. Todos los elementos que forman parte de una rutina de Gallagher están aquí, pero el final, aunque de una lógica cómica aplastante, no deja de ser brillantísimo.

Ánimo, ya sólo nos quedan noventa y nueve.