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Tuesday, May 31, 2005

Yo pitufé con un zombi

Es curioso que nunca, ni aquí ni mi antiguo flog, les haya hablado antes de zombis. Sobre todo si tenemos en cuenta que, de todos los monstruos clásicos, el zombi ha sido siempre mi favorito.

El caso es que hoy sólo pretendía tocar el tema de forma un tanto tangencial, nada de delirios sobre si prefiero los zombis corredores a los tortuguiles de toda la vida o por qué los zombis vudú de la era pre-romero son los preferidos por los sectores gafapastas a pesar de no ser capaces de ni pegar un mal mordisco y en consecuencia ser infinitamente más aburridos que sus primos radioactivos.

O si es precisamente por eso que los prefieren.

Recientemente he vuelto a ponerle las zarpas encima a mi historia favorita de los Pitufos, de Peyo (sí, ¿qué pasa? Para un tebeo francobelga que tengo en casa...): Los Pitufos Negros. Para los que no conozcan la trama, se la resumo rapidito: la picadura de una extraña mosca vuelve a uno de los pitufos de color negro y este, mediante la técnica del mordisco a traición, se dedica a extender la enfermedad entre sus congeneres.

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Y ustedes estarán pensando que esta historia les suena, pero es que les recuerdo que este cómic fue publicado en 1963, es decir, cinco años antes del estreno de la fundacional Noche de los Muertos Vivientes. No voy a decir que el bueno de Romero plagiara un tebeo sobre enanitos azules que viven en setas para realizar una de las películas de terror más efectivas de la historia, pero las similitudes no dejan de ser asombrosas.

Para empezar, el mordisco es en ambas obras la forma en la que se propaga la enfermedad, una enfermedad que, poco a poco, va diezmando a la población pitufa hasta que solo quedan unos pocos atrincherados en el pueblo. Los pitufos negros, por otra parte, pierden la capacidad de comunicarse verbalmente y su avidez por atacar a los azules les convierte en una amenaza cuyo origen ni el mismísimo Papá Pitufo es capaz de dilucidar.

Vamos, que a la historia le falta una escena con el barbas preguntándose si la culpa de todo esto no la tendrá el gobierno (que por otra parte está constituido únicamente por él mismo) y sus pruebas nucleares.

¿Coincidencia? ¿Homaje? ¿Podemos hablar de protozombis en el cómic infantil europeo de los sesenta? Pues miren, no tengo ni idea. Lo único que sé es que la historia me dejó muy mal cuerpo cuando la leí de niño y que ahora sigue pareciéndome muy oscura y así como muy adelantada a su tiempo.

Por cierto, que como curiosidad les diré que en posteriores ediciones el color de los pitufos infectados fue sustituido por el morado, supongo que por aquello de la corrección política y por evitar viñetas como esta.

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Y les juro que no está retocada, que esto se publicó así en su día . Y si no me creen, bájense una versión escaneada del tebeo que circula por la mula desde hace un tiempo.

Y a pasar miedo.

Sunday, May 29, 2005

Recreativas por las que hubiera pagado por jugar

Sí, ya se que el título me ha quedado un poco estúpido, pero ya saben a que me refiero.

Hoy pensaba escupirles un post sobre cualquier cosa no relacionada con el mundo de los videojuegos por aquello de que no me encasillaran el blog antes de tiempo, pero es que no he podido evitar compartir este hallazgo con ustedes.

Que sí, que lo sabemos todos, que las recreativas molaban. Vaya que si molaban. Tantas generaciones que han malgastado buena parte de su infancia en aquellos infectos salones de barrio no pueden estar equivocadas.

Pero, dejando a un lado obviedades como ese juego que tienen ustedes en la punta de la lengua ahora mismo, había una clase especial de maquinitas, unas que habitualmente eran cuatro veces más caras que las otras, las normales, que por alguna extraña razón siempre acumulaban toda una legión de espectadores que no podían o no querían –básicamente porque los juegos solían ser soporíferos- gastarse el dinero que con tanto esfuerzo habían sisado a sus madres en ellas, pero que corrían desde la otra punta del salón cuando alguien se decidía a probar suerte. ¿No se acuerdan?

Les hablo de las recreativas con gadgets.


Posted by Hello

El Arm Champs II fue lanzado al mercado por Jaleco allá por 1992, un año antes que la mítica Sonic Blastman, y ,en lugar de pistolitas, volantes de conducir o cualquier otra chorrada similar, lo que le salía de delante era un plateado brazo robótico. Un brazo robótico, de clara inspiración robocopiana, absolutamente cool frente a una gran pantalla en la que iban apareciendo los rostros de nuestros oponentes.

Sí, lo han adivinado. Era una máquina para echar pulsos.

Y se estarán preguntando como semejante virguería no apareció por su barrio y no se convirtió en hype lúdico instantáneamente. Pues yo tampoco lo entiendo.

Aunque me lo imagino, claro.

Y si no, hagan un ejercicio de regresión y vuelvan a su infancia, cuando todavía les quedaba media tarde por delante y ya se habían fundido todas las monedas. Recuerden lo bien que venia para quitarse el mono el agarrarse a los mandos del Golden Axe y hacer como que jugábamos con la demo, haciendo caso omiso del parpadeante INSERT COIN mientras seguíamos con la palanca los movimientos del personaje en pantalla.

Ahora imaginen que están en esa misma situación, solo que al fondo del salón hay una maquina de pulsos con un brazo cibernético apuntándoles directamente. Desafiándoles casi.

Supongo que el coste adicional de contratar a un guardia de seguridad para que la vigilara constantemente la hacia bastante poco rentable.

Saturday, May 28, 2005

Por si se lo estaban preguntado

No, todavía no la he visto.

Y tranquilos, cuando lo haga no pienso hablar del tema, que para hacerlo tarde y mal mejor me callo.

Dios, que ganas tengo...

Fosa Binaria

Con semejante despropósito de título estarán ustedes pensando que voy a inaugurar este blog con un post sobre algún oscuro thriller de bajo presupuesto con al menos un personaje hacker, una megacorporación que oculta demasiados secretos y un toquecito de lo sobrenatural para dar sabor a la mezcla. Ah, y de por lo menos hace veinte años, para que se vea a gente entrando en la red gracias a uno de esos cachivaches donde se conectaba el auricular del teléfono.

Pues me temo que no va a ser así, ya pueden ir bajando el cubo para ayudar a su gozo a salir del pozo.

Hoy me veo obligado a comunicarles, por si alguno de ustedes aún no lo sabía, que el señor calvo de ahí abajo ha sido asesinado. No, en serio. Sucedió concretamente el pasado jueves en Matrix Online, el juego en red que recrea el universo de la trilogía y que nació con vocación de continuar con la trama allí donde la dejara Revolutions. Eso y exprimir un poco más la gallina de los huevos de oro que volvió a poner de moda los abrigos largos de cuero negro y las gafas de sol así como de ruta del bakalao.

No me miren así, alguna pega tenia que encontrarle.



Y todo esto por culpa del guionista del juego, Paul Chadwick, un tipo bastante más conocido por su trabajo como dibujante y escritor de comics que yo todavía no sé si es consciente de lo que acaba de hacer y de la que nos puede caer encima por su culpa.

Pero vayamos por partes.

Hasta ahora, los mundos de juego online, ya fueran de temática fantástico-medieval, superhéroes, ambientados en el universo de la Guerra de las Galaxias o incluso en el de los Sims, eran lugares donde uno podía pasar horas y horas viviendo aventuras previamente diseñadas por los programadores en pos de, que sé yo, un tesoro perdido, el rescate de doncella –o doncel- en apuros o simplemente una subida de nivel. Y hasta ahí bien. Era como jugar a los juegos offline de toda la vida, solo que al entrar en una taberna te podías encontrar a tu vecino Paquito tomándose algo porque venia de acabar con una horda de demonios y tenia la boca seca. Paquito te invitaba a una copa, charlabais animadamente, hacíais el macarra con la camarera –que en realidad no era mas que una secuencia de bits, pero ¿y lo que os divertíais, pajeros? ¿eh?- y os ibais cogidos del hombro a asaltar la torre de algún mago porque algo teníais que hacer para echar el rato.

Y eso a pesar de que tu vecino Paquito se había mudado a Cuenca con su familia el año anterior.

Pero por lo demás la cosa acababa resultando algo aburrida. Digo yo que en algún momento uno se cansa de subir de nivel, de rescatar doncellas que luego si te he visto no me acuerdo y de salir de entre los escombros de la torre del mago con un magnifico botín para volver a encontrarla completamente reconstruida al día siguiente y ocupada de nuevo por el mismo inquilino solo porque otros jugadores que pagan su cuota mensual también tienen derecho a hacerla añicos.

Y aquí es donde Chadwick hace su jugada.

Que yo sepa –y corríjanme si me equivoco-, Matrix Online es el primer MMORPG en el que se produce un suceso de esta magnitud capaz de poner del revés el mundo de juego. Ahora, los jugadores que pasan allí sus horas muertas tendrán que acostumbrarse a este nuevo statu quo que seguramente traerá cola, como todos los grandes desequilibrios de poder; investigar la identidad del misterioso asesino y tal vez descubrir cosas sobre el propio Morpheo que tal nunca quisieron averiguar. O sí, claro.

Es, en definitiva, un paso adelante hacia la interactividad total, hacia realidades virtuales donde la acción de una sola persona pueda afectar a un mundo de juego poblado por millones de habitantes, mundos por fin vivos y cambiantes, tal vez capaces de escapar al control de sus creadores y que puedan ser finalmente conquistados por los propios jugadores.

Piénsenlo por un momento, sáquense los prejuicios de encima, destierren la palabra “nerd” de sus cabecitas. Déjense llevar, hombre.

Imaginen vivir en ciudades digitales donde podrán ser lo que quieran o al menos tener una oportunidad de intentarlo, donde presenciarán el nacimiento de grandes héroes y –muy probablemente- también de terribles tiranos. Y luego vayan mas allá. Imagínense a ustedes mismos siendo aquellos que salvan millones de vidas o los que esclavizan a pueblos enteros.

O simplemente sueñen con vivir en ellas y tener una existencia y, tal vez, hasta un trabajo más digno que el que tienen ahora. Un trabajo por el que, con el tiempo, nunca se sabe, hasta lleguen a pagarles.

Ustedes no sé, pero yo llevo toda la vida viviendo bajo tierra en Zion y no dejo de preguntarme si seria más feliz en Matrix.
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Si, lo mismo estas ultimas semanas me esta afectando demasiado el no encontrar un trabajo decente.

Vamos allá

Pues eso, que ya me veo yo preparado para dar el pistoletazo de salida. El aspecto del blog todavía no es ninguna maravilla y espero sinceramente que no me crean capaz todavía de grandes alardes, pero al menos podrán encontrar posts regulares sobre cualquier cosa que se les ocurra.

Bueno, mas bien sobre todo aquello que se me ocurra a MÍ.

Porque como algunos de ustedes saben –porque están ustedes ahí, ¿verdad?- yo empecé exhibiendo mis pajas mentales en uno de esos fotologs tan populares en ciertos sectores y sobre los que mentiría si dijera que no me han reportado grandes alegrías. Y algunas hasta han dejado secuelas de las que todavía disfruto como un enano.

Pero miren, no se me ofendan, a mí aquello se me estaba quedando pequeño. Los textos me salían cada vez mas largos y esa es la primera cosa a evitar si uno tiene un flog y pretende que le lean, no que dejen perezosos comentarios más o menos brillantes sobre la foto del día o sobre la canción reseñada.

Los que deseen convertirse en visitantes regulares de este blog que no se asusten, que seguirán encontrando el mismo tipo de material que publicaba entonces, sólo que –tal vez- aumentado y –esto ya lo dudo un poco más- corregido.

Avisados quedan.

Wednesday, May 18, 2005

Estamos en ello

Pues eso, que todavía ando liado intentando averiguar cómo funciona esto, así si por algún motivo que ahora soy incapaz de imaginar pasan ustedes por esta página no me asusten y vuelvan dentro de un par de días. Seguro que encontrarán gratas sorpresas.