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Wednesday, July 27, 2005

Soy Omino Bianco

Cuando hace unas semanas les hablé de dos de mis perdedores favoritos del Universo Marvel, el señor Infante me recordó a otro ilustre segundón del que desde hace tiempo se sabía bien poco y al que, lo que son las cosas, resulta que la Casa de las Ideas va a volver a prestar cierta atención en breve.

Me refiero al entrañable Caballero Luna.


Algunos de ustedes dirán que meter en el mismo saco a Nova, Speedball y a nuestro homenajeado de hoy no es nada justo, más que nada porque el Caballero Luna, para empezar, de superpoderes anda más bien escaso. Que por lo menos la Maravilla de New Jersey rebotaba, pero es que este pobre ni eso.

Sin embargo, en mi defensa diré que el Caballero Luna pertenece por derecho propio –y eso ya es motivo suficiente para dedicarle unas líneas en esta santa casa- al flamante grupo de los vigilantes sin superpoderes, gremio fundado por Batman en su momento y que desde entonces, dado el gran atractivo de este tipo de personajes, ha visto engrosar sus filas en un flujo constante desde el nacimiento del Cruzado de la Capa hasta ahora.

Y digo atractivo porque imagínense ustedes que un raterillo de tres al cuarto acaba con la vida de sus padres una desgraciada noche, por poner un ejemplo. No me negarán que no es nada improbable que la idea de tomarse la justicia por su mano pase por sus cabecitas y permanezca allí una cantidad indeterminada de tiempo, en función de lo largo que cada uno de ustedes sea capaz de dejarse crecer el bigote bronsoniano.

Pero, siguiendo con el ejercicio de abstracción, pónganse ahora en la misma situación, sólo que ubicándola en un mundo donde un considerable tanto por ciento de la población puede volar, lanzar toda clase de rayos de energía, levantar furgonetas sin sudar ni una gota y donde hasta los mismos dioses bajan a diario a la Tierra para zurrarse con atracadores de bancos.

No me digan que las ganas de cobrarse el clásico ojo por ojo no les iban a durar un poquito menos.

Y es que, asumámoslo, aunque estemos acostumbrados a que nos cuenten la misma historia periódicamente, vestirse con leotardos en alguna de las muchas realidades pobladas por superhéroes que conocemos tiene la pega de ser lo único que necesitan los otros supertipos para venir a tocarnos las narices. Vistas así las cosas, si a alguien todavía le quedan ganas de hacerlo es porque, o se siente lo suficientemente preparado, o sencillamente está muy loco o terriblemente desesperado.

Y la verdad, a estas alturas todavía no se muy bien en que categoría encuadrar al Caballero Luna. Porque, a diferencia de otros justicieros sin superpoderes como el Castigador o el mismo Batman, al Caballero no tuvieron que matarle a nadie para que decidiera liarse la manta a la cabeza. Más bien al contrario.



De clara inspiración pulp –si me permiten la redundancia, la sombra de La Sombra, más incluso que la de Batman, siempre ha planeado sobre este personaje-, fue creado en 1975 por Doug Moench y Don Perlin para servir de antagonista episódico al licántropo Jack Russell (Werefolf by Night #32), aunque no fue hasta el 80 que consiguió su propia serie y con ella un origen como está mandado: Marc Spector, mercenario arrepentido y abandonado por sus antiguos compañeros a una muerte segura en pleno desierto egipcio es conducido finalmente al templo de Konshu, dios vengador de la Luna (sic), donde se curan sus heridas y se le ofrece la opción de redimirse combatiendo el mal en nombre de la misteriosa deidad.

Y la acepta, claro. Vaya que si la acepta. Y además con capa y todo, como los héroes de primera división, categoría esta en la que nunca ha tenido miedo de incluirse –y jugando duro además, que sus métodos nunca han sido demasiado bien vistos por el resto de la comunidad superheroica- no sólo a pesar de las obvias desventajas que conlleva su condición humana, sino también porque los hechos que le inducen a ello, lejos de poseer el nexo con la realidad que tiene, digamos, la clásica pérdida de unos seres queridos, ni siquiera han sido probados aún.

Vamos, que lo mismo todo el rollo de Konshu se lo ha inventado él solito.

Y es precisamente esto lo que convierte al Caballero Luna en un personaje tan interesante: la posibilidad de que todas sus acciones, y en consecuencia toda su carrera como héroe, tengan su origen en algo tan absurdo como una simple insolación. Este hecho no sólo lo dota de un carácter quijotesco la mar de apetecible, sino que además, y a pesar de que su principal impulso a la hora de actuar sigue siendo cierto grado de locura, no es menos cierto que vive en un mundo donde los gigantes son eso mismo, gigantes, y no inofensivos molinos.

Como les decía, el novelista Charlie Huston ha prometido indagar en este y otros aspectos en la miniserie Moon Knight: The Bottom, anunciada para el próximo febrero y con la que Marvel planea rescatar del olvido a este impecable loser. Luego, como casi siempre, donde dicen digo dirán Diego, pero un servidor de ustedes le piensa echar un vistazo en cuanto salga.

Y eso a pesar de que –sabían que acabaría mencionándolo, ¿verdad?- siga pareciéndome un poco tonto vestirse de blanco reflectante para salir a combatir el crimen en plena noche.

9 Comments:

At 1:45 PM, Blogger Illuminatus said...

La verdad es que no sabía demasiado sobre el Caballero Luna pero creo que las cosas no van a ser lo mismo desde que Sailor Moon apareció en escena. Queda más bien afeminado el llevar ropa blanca blanca para hacer de vigilante y con una luna enorme en el pecho (con permiso de las referencias islámicas).

 
At 12:13 AM, Anonymous pablazo said...

mi personaje favorito de ficcion es omino bianco.



tope ramoniano ahi con su camiseton blanco

 
At 12:53 AM, Anonymous polares said...

Lo del blanco reflectante...tenga usted en cuenta que no tiene superpoderes..imaginese que un conductor borracho lo arrolla cual vulgar indigente en
mitad de la noche...
de hecho la DGT ,tras el éxito de los chalecos reflectantes, está en visos de homologar trajes de caballero luna para emergencias nocturnas

 
At 12:57 AM, Blogger Juanpi said...

parece que no fue bastante destrozarme la cabeza y las corneas con el épilogo del personaje que ahora veo algo desconocido: el crossover con Shang Shi.

Digame que ha merecido la pena. Mi infacia se engrandecio con Corto Maltes y las historias de la Freelance Intenational.

 
At 12:58 AM, Blogger Juanpi said...

This comment has been removed by a blog administrator.

 
At 3:09 AM, Anonymous elpablo, claro. said...

jojo, pues a mi me moló aquella mini con el sinkiewicz por ahí... sí, es un loser, pero, será por la capa, ay, no sé por qué será, tiene cierto aura de respeto. ahora bien... creo que mi secundario favorito de todos es jim rhodes, el tipo aquel que sustituyó a tony stark cuando el "playboy millonario" andaba por ahí quedándose apoyado en las farolas. menudo inútil, se tira nosecuantos números de iron man oficial y los vengadores pasan de él, le dibuja el luke mc donnell durante una temporada y encima va y al final el tony stark le quita el puesto sin pudor y le dan el horror aquel de armadura con el peor nombre que ningún supers se puede poner: war machine!!
y encima es negro!!! (ja!)

 
At 3:37 PM, Anonymous Taronjeta said...

You're the warrior !!!!

 
At 5:43 PM, Anonymous Infante said...

Me ha gustado lo que sugiere...el gachó tuvo una insolación y se inventó en sus delirios todo el rollo ese de los dioses egipcios...de ahí que no tenga ningún poder y que esté permanentemente en el subsello "Tri-Lambda"de marvel ...no lo quieren ni los defensores ,fijese lo que voy a decir,no lo quieren ni los defensores de la costa oeste.
:D

 
At 3:08 AM, Anonymous Taronjeta said...

Señor Taronja, pasese usted por mi fotolog hoy, pasese, que le he hecho un pequeño homenaje

 

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