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Saturday, August 20, 2005

Por si se lo estaban preguntando

Sí, ya sé que más de uno habrá pensado: "Cannell se ha cansado de nosotros, ya no quiere ser amigo nuestro. Y eso que por aquí no podía saber lo mal que olemos en ocasiones".

Pues miren, no.

Simplemente estaba de vacaciones blogueras.

Es posible que olvidara colgar el cartelito para hacérselo saber, pero oigan, si ustedes van a la cafetería de su barrio en pleno mes de agosto y la encuentran cerrada sin ninguna clase de aviso, ¿qué es lo primero que se les viene a la cabeza?

¿Que los han abducido?

Pues claro que no, vamos, digo yo. En cualquier caso hemos -he- vuelto con energías renovadas y la bolsa llena de ideas bizantinas para su deleite y el de sus familiares más cercanos, así que no olviden que esta es su casa y que aquí, así en general, se les aprecia mucho.

Ah, y disculpen si mi nuevo template hace cosas raras, que todavía está en fase de pruebas y yo nunca he sido un genio del HTML. Sírvanse en hacerme llegar sus comentarios y sugerencias, sobre todo acerca del aspecto del blog en sus respectivos navegadores. Las quejas se las envían directamente al señor Hijotonto, cuyo nuevo e increiblemente molón diseño me ha impulsado a semejante renovación.

Hala, a mandar.

Saturday, August 06, 2005

Help, ayúdenme

El periodo de prueba del programa que uso habitualmente para cortapegar los clips que me gusta colgarles por aquí de cuando en cuando ha expirado y no importa cuantas veces trate de reinstalarlo, me dice que nones.

Por otra parte, el Adobe Premiere que cierta alma caritativa me prestó hace unas semanas se niega a abrir los archivos AVI de donde pensaba extraer mis próximos regalos por no se qué tonterias de formatos de encriptación no compatibles, así si alguno de ustedes es tan amable de recomendarme un programa para extraer los clips y luego comprimirlos en AVI para que no ocupen demasiado espacio les estaré eternamente agradecido, que tengo un nuevo post sobre comedia escrito desde ayer y no me gusta dejar las cosas a medio hacer.

Y vaya por adelantado que son ustedes unos soles, que se lo digo yo.

Wednesday, August 03, 2005

Más asustado que Spiderman en un What if...

Entre el calor veraniego y mis nuevas obligaciones laborales ando últimamente bastante perezoso a la hora de postear, pero hoy he querido encontrar un hueco porque la ocasión lo merecia. Y es que, a pesar de lo mucho que me apetecía, pocas o ninguna excusa había sido capaz de encontrar para hacerle un hueco en este blog al absolutamente carismático y para nada loser Hombre Araña.

Hasta que me acordé de los What If...?


A poco que sean ustedes marvelitas de pro, no creo que hayan sido capaces de olvidar una de las series más entretenidas de la Casa de las Ideas: aquella colección de realidades alternativas en las que se alteraba un suceso de la continuidad oficial para narrar una historia que podría tener más o menos calidad, ser más o menos divertida o hasta ridícula en ocasiones, pero que casi siempre acababa mal y con una nutrida lista de bajas.

Llámenme morboso si quieren, pero les confieso que esa fue la única razón por la que un fanático de la integridad del Universo Marvel como yo se interesó por aquellos divertimentos que no habían sucedido ni iban a suceder realmente y que además, en la mayoría de los casos, no pasaban de mera anécdota. Bueno, eso y el tufillo a la Dimensión Desconocida que tenía aquello, con el Vigilante Uatu haciendo de Rod Serling, sólo que calvo y con faldita, y demostrando que ver lo mal que les va a otros no sólo nos entretiene a los humanos.


La colección fue inaugurada en 1977 con el clásico ¿Y si Spiderman hubiera sido aceptado en los 4 Fantasticos?, probablemente como consecuencia de la necesidad de ciertos escritores de la casa de poder contar historias donde muriera gente. Mucha gente. Y de una vez por todas.

Porque, y no es ningún secreto, la tasa de mortalidad en el Universo Marvel es más bien baja. Resurrecciones imposibles, clonaciones varias o el clásico jajacreíasqueestabamuertopuesahoratevasaenterar han conseguido que la invulnerabilidad se haya convertido con el tiempo en un superpoder de tercera categoría. Tanto es así que a nadie le extraña cuando, en alguna entrevista, el guionista de moda se jacta de que los editores le han dado permiso para matar a alguien como muestra de la confianza que en sus habiliades depositan.

Eso sí, todavía no ha nacido el guapo al que le dejen cargarse a Spiderman.


Tal vez por eso mismo el Trepamuros sea siempre el primero en palmarla en casi todas las historias fuera de la continuidad, ya sean what ifs, tierras x o futuros pasados. El efecto “todos a por Spiderman” se sigue produciendo con pasmosa regularidad, seguramente porque al impresionable fandom nunca le causará el mismo mal rollo ver el escudo del Capi roto y tirado por ahí que contemplar una lápida donde pueda leerse el nombre de Peter Parker.

Que sí, ya sé que podríamos argumentar durante horas sobre si, por encima de los motivos expuestos, la causa de la elevada mortalidad de nuestro amistoso vecino en casi cualquier realidad alternativa imaginable obedece a alguna clase de competición velada entre guionistas de la casa (“Y tú, ¿cuantas veces has matado a Spiderman?”); pero yo me conformo con saber que existen corrientes temporales en las que ni siquiera un personaje que ha conseguido elevar su carisma a la categoría de superpoder se libra pasarlas canutas. Pero canutas de verdad.

Porque se te podrá morir tu tío en trágicas circunstancias, podrán tirar a tu novia desde lo alto de un puente y tal vez hasta descubras que tienes un clon y que encima el muy hortera se ha teñido de rubio oxigenado con la consiguiente mofa si alguno de tus amigos se topa con él; pero si a pesar de todo los lectores te siguen queriendo tanto es que no tienes alma de loser.

Y los ganadores ya le importan a demasiada gente.